En la actualidad, Necaxa ha implementado un estilo de juego que combina la defensa sólida con un ataque coordinado. El entrenador ha sabido aprovechar las habilidades de jugadores como E. Unsain y L. Jiménez para construir un sistema que se adapta a diferentes rivales. La pregunta es: ¿será sostenible este modelo conforme avanza la temporada? Los datos indican un incremento en la posesión del balón del equipo, lo que refleja un propósito claro de controlar el ritmo de los partidos. La formación 4-3-3 ha permitido explotar las bandas, dándole a K. Armenta la libertad necesaria para crear peligro en el área rival. Sin embargo, no todo ha sido perfecto. Algunos partidos han expuesto vulnerabilidades en la defensa, especialmente en situaciones de contraataque. En su próximo encuentro, Necaxa necesitará ajustar su táctica para garantizar que no se repitan esos errores. La mejora continua será clave si quieren competir por un lugar en la Liguilla.